Comentarii ac quaestiones in vniuersam Aristotelis ac subtilissimi doctoris Ihoannis Duns Scoti logicam, de Jerónimo de Valera

El año 1610 se publicó en Lima la primera obra filosófica escrita en tierras americanas, el Commentarii ac quaestiones in universam Aristotelis ac subtilissimi Doctoris Iohannis Duns Scoti logicam o conocida mayormente como la Logica via Scoti. El autor de dicho escrito fue el franciscano chachapoyano Jerónimo de Valera (1568-1625), “hijo de los nobles conquistadores”, según el ilustre cronista, también franciscano, Diego de Córdova y Salinas. El año 1589 profesó sus primeros votos religiosos en la Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles de la Seráfica Orden de Hermanos Menores. Fue guardián del Convento de San Francisco de Lima y, posteriormente, Provincial. En paralelo a su trabajo pastoral y eclesiástico, desarrolló su labor académica como excelente orador y hombre de vasta cultura clásica con profundos conocimientos filosóficos y teológicos.

Fray Jerónimo conoció con claridad y rigurosidad la doctrina filosófica y teológica de Juan Duns Escoto (1266-1308), el Doctor Sutil. De este modo, continuó con el trabajo de Juan del Campo, quinto provincial de la Provincia de los Doce Apóstoles, quien introdujo al Perú el pensamiento escotista que jugó un rol importantísimo en la conciencia intelectual y espiritual de Occidente a fines de la Escolástica e inicios de la Modernidad, justo en el momento en que ocurre el encuentro del mundo europeo y del mundo americano. Los filósofos y teólogos del Siglo de Oro español, especialmente los de la Escuela de Salamanca, conocieron muy bien la doctrina escotista;  así la aplicaron a sus escritos y enseñanzas por medio de tres importantes tesis: la libertad como facultad antecedente e irrestricta al derecho, la perspectiva voluntarista de la ley y la naturaleza individual y perfecta de todos los hombres y, trasladándola a la misma capital del virreinato del Perú, como doctrina para ser estudiada y aplicada.

Prontamente, el escotismo junto al tomismo y al nominalismo jugó un rol crucial en la intensa vida intelectual del virreinato peruano. Aunque no existe duda sobre la fecha de publicación, es bueno tener en cuenta lo que el profesor Santiago Céspedes Agüero sostiene: “la obra manuscrita y lista para la imprenta estuvo para finales de 1607, recibió las aprobaciones entre el 13 de marzo y el 26 de abril de 1608 y fue impresa en 1609. Después fue corregida. Esto se sabe por la «fe de erratas». De ello se deduce que recién habría sido publicada al año siguiente, en 1610”. De todos modos, esta obra es crucial por dos razones importantísimas.

En primer lugar, es la primera obra filosófica publicada en todo el orbe americano. En segundo lugar, el contenido de este texto reelabora la lógica en su conjunto de modo que la trama textual desarrolla una filosofía del lenguaje y se inserta en el debate virreinal con Juan Espinoza Medrano, el Lunarejo, e Ildefonso de Peñafiel y en el debate americano con el mexicano Antonio Rubio.

La novedad de estos autores está en el hecho de haber tenido la capacidad de reelaborar conceptos desde la realidad americana para el pensamiento universal como aporte realmente original que, felizmente en nuestros días, se está empezando a valorar y a conocer. Y estoy convencido que será mucho más fructífero un acercamiento interdisciplinario entre la filosofía, la historia, la literatura, la teología, la poesía, las artes y demás áreas humanísticas a la obra de Jerónimo que aún no se encuentra totalmente traducida, pero que en su pulcro latín virreinal atesora la riqueza de nuestra herencia cultural.

Jean Christian Egoávil

 

Recursos digitales

Sobre Valera y su obra

Victor Céspedes Agüero: “Jerónimo de Valera, padre del criollismo”

Ma. Luisa Rivara de Tuesta: “La influencia de los clásicos en la filosofía colonial peruana. Fray Jerónimo de Valera”

Otros

Walter Redmond: “La Lógica en los siglos XVI y XVII”

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Comentarios
  • Milko Pretell

    En primer lugar, mis felicitaciones Christian, nos brindas datos clave que permiten vislumbrar las primeras corrientes filosóficas implantadas desde Europa y la forma en que se abordará su exposición, tratamiento y desarrollo (en el ámbito académico). Jerónimo de Valera será de gran importancia, pues es él uno de los formadores intelectuales del emblemático jesuita Juan Pérez de Menacho, filósofo que – se dice-
    desarrollará con maestría el tomismo dentro de nuestros claustros, pero, sobre todo, Valera es la voz del escotismo y por ello el referente con quien dialogarán y debatirán las futuras generaciones de filósofos, como bien lo mencionas.