Gramática castellana

La obra de Elio Antonio de Nebrija es la primera gramática del castellano y también la primera gramática de una lengua vulgar impresa en Europa. En ese entonces, el castellano no era considerado «lengua de cultura». Si bien su Gramática castellana parte del modelo de las Introductiones latinæ (1481), se debe que considerar que una edición posterior de dicha obra, por pedido de la reina Isabel, aparezca el texto latino acompañado de su versión española (Introductiones latinæ contrapuesto el romance al latín, 1487). Esta primera gramática hispánica de 1492 obedece, pues, a un proyecto mayestático por difundir la lengua de la corona en el marco formal de las gramáticas clásicas.

Se trata de un libro que revela la complejidad de la idiosincrasia lingüística europea en plenos albores de la era moderna. Esta fue la primera gramática en considerar la doble vía de difusión del aprendizaje del idioma español. Se reveló como lengua materna y como lengua internacional de interés para otras naciones. Los cuatro primeros capítulos se corresponden al aprendizaje de la lengua para nativos («Ortografía», «Prosodia», «Etimología», «Sintaxis») y el quinto está dirigido a extranjeros: «Introducciones de la lengua castellana para los que de extraña lengua querrán deprender»

El camino trazado por Nebrija fue, sin duda, decisivo para el posterior estudio de las amerindias (desde Norteamérica hasta Sudamérica). En el caso del Virreinato del Perú, la estandarización del quechua como lengua general fue decisiva para la evangelización y para la creación de una nueva identidad andina, forjada desde el siglo XVI hasta la actualidad.

 

 

 

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