Temblor de Lima, de Pedro de Oña

Pedro de Oña, nacido en el territorio del Virreinato del Perú, en en el Angol chileno, es uno de los escritores criollos más relevantes para comprender el tránsito político y cultural del siglo XVI al XVII. Se le recuerda especialmente por continuar la saga épica de los araucanos iniciada por Alonso de Ercilla con su Arauco domado (Lima, 1596); sin embargo, su segunda obra, Temblor de Lima revela tanto sus virtudes políticas como literarias.

Desde la edición facsimilar de Toribio MedinaTemblor de Lima ha sido descrito como una obra fallida que se reduce a la mera adulación y al trato de una materia “poco poética”. En un reciente estudio, Sarissa Carneiro acertadamente describe al texto de Oña en su exacta dimensión: la de una obra que posiciona tanto la figura del virrey en tiempos de adversidad como a la elite criolla peruana.

Su estructura dialógica, entre los pastoriles Arcelo y Daricio, recuerda la tradición bucólica neroniana de Tito Calpurnio Sículo. En dicha tradición siciliana era común que los pastores disertaran sobre diversos desastres naturales: erupciones volcánicas, terremotos y tránsitos de cometas. Estas eran para la mentalidad de la época (que se heredó hasta la Lima del siglo XVII) signos inequívocos de la ira divina que anunciaban cambios políticos sociales. Temblor de Lima se adscribe al corpus de la poesía épica americana en la medida que su receptor ideal es la máxima autoridad, el virrey.  Su presencia en las letras americanas advierte, sin duda, sobre la capacidad que los pueblos del sur de América han tenido desde épocas remotas para sobreponerse a los fenómenos naturales.

 

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