Praecepta grammatices ex variis collecta auctoribus

Praecepta grammatices es la única obra impresa conocida del padre agustino Julián Martel, cuya biografía se conoce gracias a la obra de su hermano de orden, Bernardo de Torres. Martel nació en Granada de padres nobles: Miguel Martel e Inés Flores. Desde temprana edad, sintió inclinaciones tanto por las Letras como por la vida religiosa. Luego de ordenarse sacerdote, decidió aventurarse al Perú para salvar las almas de los idólatras. Llegó a Chuquisaca donde aprendió con esmero la lengua aimara. El entonces obispo de Charcas le concedió un beneficio en un pueblo de la provincia de El Collao. Ahí estuvo a cargo de una iglesia por varios años hasta que regresó a España, al Convento de los Cartujos. Tras un tiempo, sintió el llamado para ingresar a la Orden de los Agustinos. Así fue como regreso a los Reinos del Perú en 1573. En el convento agustino de Lima ocupó cargos diversos: fue maestro de novicios y posteriormente, prior. Su vida ejemplar ha sido reseñada por Torres, quien comenta que fue tenido por santo y venerado en su muerte por toda la ciudad de Los Reyes de Lima. Su amigo, el jesuita Juan Sebastián, rector de la Compañía de Jesús, estuvo a cargo de sus honras fúnebres y, al parecer según la primera edición de la obra de Torres, condujo a Roma el proceso para su beatificación: el cadáver de Martel fue despojado de sus prendas y parte del cabello por una multitud que lo aclamaba santo.

Al parecer, compuso su tratado Praecepta grammatices poco antes de regresar a España, durante su primera estancia en el Perú. Su inclinación por las Letras y la Teología acaso propiciaron su deseo de componer un manual que incluya tanto la gramática como un glosario de términos y otro de frases que facilitaran a los legos hablar en latín. La portada del volumen es única: raras son, en el siglo XVI, las que ostentan un frontis. Dicha seña revela el esmero con que fue impreso el volumen por Antonio Ricardo. Se tiene noticia noticia de una obra espiritual de Martel, titulada Desengaño de la vida humana, admirada por insignes personajes políticos y eclesiásticos de su siglo, hoy perdida.

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