Preciosa margarita de la vida y muerte y gloria de la serenísima Virgen María, madre de Dios

El extenso y cuidado volumen compuesto por el limeño Diego Flores revela la compleja dimensión administrativa, cultural comercial del Virreinato del Perú. Flores, su erudito y pulido autor nacido en Los Reyes de Lima, fue -como lo declara en su dedicatoria a Felipe III- uno de los primeros estudiantes de la Real Universidad de Lima (hoy Universidad Nacional de San Marcos) Ya para la fecha de impresión del libro era un insigne vecino de la Villa de la Plata (actual Chuquisaca) en la Real Audiencia de Charcas. Como se declara en la portada, ostentó los cargos de vicario de las monjas y administrador del Hospital Real, así como el de profesor de Divinas Letras.

Si bien La Plata ostentó el rango de ciudad desde 1555 (por Real Cédula de Carlos V), fue a inicios del siglo XVII cuando estuvo en boca de los demás ciudadanos de los Reinos del Perú, pues el papa Pablo V creó las diócesis de La Paz y de Santa Cruz (1605) y, cuatro años más tarde, decretó que se erija la Arquidiócesis de La Plata de los Charcas, la cual estuvo a cargo de las diócesis de Asunción, Tucumán, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. Así, el volumen Preciosa margarita evidencia la actividad intelectual, artística y devota de la temprana comunidad criolla platense.

Se trata de un impreso extenso que supuso una gran inversión de tiempo y de dinero. Así, junto a insignes miembros de la comunidad platense, el mismo Francisco del Canto dedica un poema al autor y a su obra en los preliminares. Se trata de un valioso ejemplo de literatura sacra relacionado con la extensa tradición de las vitae Mariae, tan fructífera en el orbe hispano. Si bien las vidas de María, en suelo hispánico, aparecen alternadamente a lo largo del siglo XVII, es frecuente hallarlas en el molde épico de las octavas reales y, en la mayoría de casos, vinculadas a otros asuntos -como la propia de vida Cristo- o presentadas mediante una de sus aristas: tal es el caso de la defensa de la Inmaculada Concepción de María.

Preciosa margarita es un libro único que, mediante una lograda composición prosimétrica, compendia la vida de la Virgen María a partir de las fuentes bíblicas y patrísticas. Se aproxima a la literatura hagiográfica en la medida de que -como sostiene Flores en su prólogo al cristiano lector- el volumen opera como una suerte de espejo de la vida y se suma a las letras sacras: es edificante y modélica. Aun cuando el autor subraya su tosco estilo, las traducciones métricas que hace de diversos pasajes de textos sacros (tanto de la Biblia como de sermones y otros géneros menores) de diversas autoridades de la Iglesia son una clara demostración de su talento literario. Abundan los sonetos, las octavas reales y demás composiciones que sirven de caja para contener sus traducciones así como sus propias invenciones.

Comentario aparte merece la composición tipográfica del volumen, debido a su importancia para la cultura letrada y para la iconografía mariana. El mismo soneto del impresor Francisco del Canto dedicado al autor y a su obra revela la importancia del impreso como proyecto editorial. Su costosa factura corresponde a la compleja naturaleza del libro que, por una parte, confirma la importancia de las devociones marianas a inicios del siglo XVII y, por otra, a las estrategias discursivas de los primeros criollos para legitimar su posición dentro del intrincado sistema social de la modernidad hispánica.

 

Letra capital con motivos animales y vegetales

 

Letra capital con motivo vegetal

 

Ejemplo de folio con comentario, listón y letra capitular

 

Pórtico de libro segundo

El volumen cuenta con una esmerada composición tipográfica capaz de lucir su naturaleza prosimétrica: los poemas intercalados entre los pasajes en prosa quedan debidamente destacados por la disposición de las letras, así como como por elementos decorativos. Sin embargo, lo más importante, según mi opinión, es la serie de anotaciones marginales, cuyas columnas revelan el especial interés del autor por señalar la fuente de su erudición. Se consignan tanto las citas de los textos sagrados como los pasajes que han sido traducidos o parafraseados. Así, la misma selección de fuentes empleadas testimonia el saber sobre lo trascendente, sobre lo espiritual y, desde luego, sobre la importancia del culto mariano para la evangelización del siglo XVII. Preciosa margarita es un testimonio tanto de la devoción a la Virgen como de bibliografía que construyó la ortodoxia americana del culto a la madre de Dios.

 

Grabado de la Virgen y el Niño de la portada

Imagen de la coronación ¿y elevación? de la Virgen al final del libro tercero

 

El libro de Diego Flores es una fuente importante para el estudio de la consolidación de la iconografía mariana. En el impreso, figuran dos imágenes de la Virgen que completan la imagen del lienzo mariano pintado por los evangelizadores en el suelo americano. Habían transcurrido cincuenta y siete años desde la impresión de la xilografía de la Virgen María en Doctrina Christiana en Lengua Mexicana (1553) y la de Preciosa margarita (1610 / 1611). Tan solo un lustro más tarde, se imprimió el famoso grabado realizado por Samuel Stradanus sobre Los milagros realizados por la virgen de Guadalupe (1615). Si bien se requiere un estudio pormenorizado de los grabados contenidos en la obra de Flores, hay signos evidentes que los vinculan a la temprana iconografía germánica con acentos del manierismo italiano.

 

Elio Vélez Marquina

Departamento Académico de Humanidades

Universidad del Pacífico

 

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