Constituciones sinodales del arzobispado de los Reyes en el Perú

El sínodo de 1613, celebrado en Los Reyes de Lima, muestra la estrecha colaboración que hubo entre el virrey Marqués de Montesclaros y el arzobispo don Bartolomé Lobo Guerrero, quien estuvo a cargo de la compilación del volumen. La importancia del impreso es cuando menos triple, pues revela las dimensiones canónicas, históricas y pastorales con que la iglesia transformó la manera que tenían los indígenas americanos con la dimensión supraterrenal.

La legislación sinodal vertida en el documento abunda en materia de la defensa y doctrina de los naturales. Así como se buscaba preservar la dignidad de los naturales figura un extenso capítulo de las disposiciones para la extirpación de la idolatría.  Los procedimientos para combatirla iban desde la organización de visitas hasta a la adopción de medidas específicas con personas y objetos considerados idólatras. Asimismo, se buscaba mejorar o actualizar la evangelización para erradicar a los cultos prehispánicos supérsites. La importancia histórica del documento radica en ser el testimonio oficial y eclesiástico de las campañas de extirpación de idolatrías, suceso acaecido en el Perú considerado de carácter único en la historia mundial, dado que se llevó a cabo en un contexto mayor en el cual la Iglesia católica aún agitada por el cisma protestante impuso una política reformista para reforzar y mantener la ortodoxia.

 

Jean Christian Egoavil

Proyecto Estudios Indianos

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