Vocabulario de la lengua aymara: primera y segunda parte

El amplísimo Vocabulario dela lengua aymara fue compuesto por el ilustre jesuita italiano Ludovico Bertonio e impreso en los talleres de la Compañía de Jesús a cargo de Francisco del Canto en la ciudad de Juli (Puno) el año 1612. Luego de una dedicatoria -escrita en latín- al ilustrísimo padre Domingo Valderrama, primer arzobispo de La Paz, dedica una breve epístola a los sacerdotes de la nación aimara donde justifica el propósito de su obra: “el principal intento que tuve (sacerdotes de Cristo) en sacar a luz este Vocabulario dela lengua aymara (dejando aparte la gloria de su divina Majestad que es el primer blanco a que deben mirar todas nuestras obras) fue acudir al buen deseo que vuestras mercedes tienen de saber hablar congruentemente a los indios de sus doctrinas para quitar de sus entendimientos las tinieblas de la ignorancia en las cosas de su salvación y enseñarles los misterios de nuestra católica religión”.

Bertonio es un claro ejemplo de translingüismo: siendo el italiano su lengua materna, tuvo que aprender el español cuando -a los 20 años- ingresó a la Compañía de Jesús. Es imposible ignorar que el trabajo lingüístico del sacerdote estuvo condicionado por su tarea evangelizador, pero eso no ha impedido que pensadores de la talla de Umberto Eco hayan encumbrado su labor filológica y traductológica: en la La ricerca della lingua perfetta nella cultura europea, Eco señala que Bertonio había encontrado en el dúctil idioma aimara una suerte  de lengua adámica. Tras la sucinta gramática, se desarrolla el vocabulario en dos tomos. Con todo, la patente tarea evangelizadora debe advertir a los estudiosos de esta obra sobre los fines últimos de su autor: la salvación de las almas de aquellos que tuvieron al aimara por lengua materna a inicios del siglo XVII.

 

Jean Christian Egoavil

Proyecto Estudios Indianos

 

Recursos digitales

Berg, Hans van den (2012). Las ediciones del Vocabulario de la lengua aymara

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